Redes sociales: ¿quieres saber si eres adicto? Lee más…

La tecnología es imprescindible hoy en día, no solo para nuestro futuro sino también para nuestro presente y hasta para nuestro pasado.

¿Se podría vivir sin ella? Por supuesto que si, pero no sería lógico hoy en día hacerlo. Constituye y construye nuestra sociedad y cultura así como lo hacen las redes sociales en nuestro día día.

Antes de decidir publicar un articulo sobre este tema, he estado leyendo mucho acerca de los efectos de las redes sociales en nuestras vidas y he estado reflexionando. Primero he intentado analizarme a mi misma, para ver qué y cuánto uso hago de ellas, qué beneficios obtengo gracias a ellas y en qué medida dependo de ellas.

Luego he estado observando mi entorno más cercano, tanto familiar como laboral y los ámbitos donde suelo moverme y conocer o entrar en contacto con otras personas.

Evidentemente todos recurrimos a elas, quien más y quien menos. Destaco un dato que llama mucho mi atención y es el recurrir a ellas en los momentos muertos, cuando aparentemente no se tiene nada que hacer. Hoy en día parece que no se lleva muy bien quedarse sin hacer nada, saber simplemente esperar o estar quietos sin distracciones ajenas, o disfrutar de una velada con otras personas sin tocar el móvil para conectarse. Parece imposible visitar un lugar que nos encanta y no hacerse un selfie o bien una foto con el único objetivo de publicarlos en las redes sociales. Y esperando con una sutíl ansiedad por si llegan (y cuántos) Likes.

Entonces y para ir más adentro de la cuestión, la pregunta es ¿En qué momento nace la adicción?

Imagen: Redef.com

El ser humano tiene tendencias a depender o desarrollar adicción no solo hacia cosas sino también hacia personas, vivencias y situaciones. Las razones son múltiples y son sociales, culturales, personales y circunstanciales. Hablamos de adicción cuando se produce descontrol y absorción total a nivel mental. El adicto busca un beneficio o una gratificación inmediatos creyendo así satisfacer su necesidad (superficial), pero de esta forma no repara las posibles consecuencias negativas a largo plazo. Una adicción se consolida frente a:

  • un uso abusivo y descontrolado;
  • cuando se manifiestan síntomas de abstinencia como ansiedad, inquietud, depresión, inestabilidad en general, frente a la pérdida aunque solo temporal de conexión;
  • y además, cuando se produce la necesidad de aumentar siempre más el tiempo de conexión.

A partir de aquí la vivencia de la persona adicta empieza a causar consecuencias negativas y a radiarlas a todos los ámbitos de su vida: salud, estudios/trabajo, relaciones sociales, familias etc. Más que el numero de horas de conexión, lo que hay que considerar es el grado de interferencia negativa en la persona y en todos los aspectos de su vida.

Imagen: Newmoney.gr

Indudablemente no todas las personas tienen la misma inclinación a padecer adicciones. Pero hay que reconocer que sobre todo los niños y aún más los adolescentes constituyen un grupo de riesgo importante. La tecnología es más un patrimonio social y comunicativo de su generación, por lo tanto se trata de algo completamente integrado en su forma de vivir, pensar y hasta sentir.  El social es el vehículo de intercambio más utilizado por la Generación Z, constituye parte de su lenguaje y es una herramienta de inclusión social. Pero justamente es la Generación Z la que  fácilmente cae victima de ello.

Hoy en día son muy frecuentes casos de niños y adolescentes que acuden a psicólogos para resolver problemas de inseguridad, ansiedad, baja autoestima, por haber sido victimas de ciberacoso, por no sentirse aceptados etc. Y todo esto a causa de un uso de las redes sociales para nada beneficioso.

Es evidente que tanto un niño como un adolescente aún no disponen de tablas ni recursos suficientes como para enfrentarse a lo que el mundo internet puede suponer, así como a lo que el simple hecho de vivir implica. No tienen experiencia suficiente como para discernir muchas cosas ni saber protegerse y/o defenderse, ni reaccionar. Pero creo que el problema o el riesgo, al fin y al cabo, no radica especialmente en la edad.

Imagen: Istockphoto.com

Los adultos también pueden caer de la misma manera, a pesar de tener más herramientas personales y emocionales para resolver estos tipos de problemas. Seguramente podemos diferenciar entre ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica de un adolescente, como por ejemplo: la impulsividad; la inestabilidad emocional; la inexperiencia frente a los estímulos negativos, tanto físicos (dolores, insomnio o fatiga) como psíquicos (disgustos, preocupaciones o responsabilidades); y la búsqueda de emociones fuertes. Pero en mi experiencia personal y profesional, he conocido muchos adultos con exactamente las mismas características e igual de perdidos que un niño.

Básicamente hay que tener en cuenta la carencia subyacente en la que radican dependencia y/o adicciones. Normalmente se trata de vivencias que han generado en la persona una serie de emociones que le han debilitado y que se han incrustado, convirtiéndose en ideas sobre uno mismo, sobre los demás y sobre la vida. De allí pueden derivar el sentirse rechazada y no aceptada, la falta de cariño, el no sentirse nunca a la altura, la culpa y mucho más.

Además, en un mundo tan visual y al confluir estas condiciones, es difícil que no se genere también un rechazo del propio aspecto físico. Los modelos de comparación que vemos reflejados en imagenes cada día llegan a ser muy lejanos de la idea que una persona puede llegar a tener de si mismo. Si a todo esto también le sumamos la baja autoestima, la timidez, los miedos, una falta de apoyo familiar o social pues, el juego – perverso – ya esta servido.

No hay que olvidar también que, muy a menudo, la insatisfacción personal por la vida que uno lleva y las carencias emocionales que la acompañan, causan intentar llenar esos vacios en un mundo virtual e imaginario.

Hasta creando Alter Ego que no existen y viviendo así un adoble mentira: la de la vida real y la de la vida virtual. Y una vez más, se busca un beneficio inmediato a traves de la evitación. Evito enfrentarme a mi problema y creo una realidad paralela que a corto plazo tampoco me dará lo que necesito. Por lo tanto no podré/sabré parar porque nunca encontraré solución a mis carencias.

Por último, aunque es innegable la facilidad y la rapidez con la que las redes sociales permiten entrar en contacto con un gran numero de personas, “el abuso de ellas puede provocar una pérdida de habilidades en el intercambio personal-presencial (¡la comunicación cara a cara se aprende practicando!) y desembocar en una especie de analfabetismo relacional, así como facilitar la construcción de relaciones sociales ficticias [según el catedratico Enrique Echeburúa (UPV/EHU) – El País.com]”.

Finalmente me pregunto… ¿Tan malo es quedarse en silencio y en quietud en compañía de uno mismo? ¿Tan difícil es estar solos con nosotros mismos sin más? ¿ Y que decir del relacionarse cara a cara con los demás, mirarse a los ojos, escucharse y hablar?

El equilibrio siempre está en el medio…

To be continued…

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Imagenes: Pixabay.com

Autora: Vittoria Veri Doldo ~ Health Coach

Health Energy Coaching

About Health Energy Coaching

Mi nombre es Vittoria Verí Doldo, una entrenadora persistente, intuitiva, optimista. La vida me tiene enamorada y compartir me aporta felicidad. Soy Health Coach, experta en el desarrollo del capital humano (personal y empresarial); el enfoque de mi trabajo es holístico ya que considero la persona como un todo. ¿Qué más decir? ¡Mi trabajo es mi pasión!

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