¿Adolescencia? ¡Huyeeeee!

Se describe como una etapa casi nefasta para padres e hijos. Algo casi imposible de gestionar y que entran ganas de que se esfume lo antes posible.

No podría afirmar que esto no es así. En muchos casos la adolescencia irrumpe en las familias como una bomba que nadie esperaba explotaría. Pero es cierto que de tanto repetir cosas negativas se ha creado una idea distorsionada de ello. Y esto no ayuda. ¡Se empieza con mal pie!

Entonces, vamos por pasos.

¿Antes de nada, qué es la adolescencia?

Es una etapa como las tantas que nos preserva la vida y que tiene determinadas características comunes para todos los adolescentes. Lo más destacable es la serie de cambios neuro hormonales que se producen en la persona:

  • incremento de la impulsividad
  • desarrollo de la identidad sexual
  • falta de interés por lo que antes si interesaba y atracción para todo lo que es nuevo, peligroso, excitante
  • necesidad de crear nuevas relaciones con los »iguales»
  • falta de auto-control

En esta fase, el que era un niño o una niña empieza a desarrollar capacidades cognitivas nuevas que se revelan a menudo confusas debido a la impulsividad. Con ellas, afloran emociones nuevas e impetuosas que hacen que todo se magnifique para bien y para mal. Todo empieza a ser blanco o negro. El mundo se viste de verdades absolutas o bien de sensaciones de insalvable vacío. El adolescente hoy se siente el dueño del mundo y mañana se arrincona aterrizado o rabioso por todo lo que ese mundo le está causando.

La sensación de sentirse perdidos se convierte en una compañera fiel durante unos años…

A menudo durante esta fase, hasta los que siempre habían sido buenos estudiantes, de repente comienzan a dar señales de bajo rendimiento escolar. Falta de atención en clase, ausencia de concentración en casa a la hora de hacer deberes, descenso de la motivación, calificaciones de repente bajas. Los cambios psico-físico-emocionales pueden ser la causa directa de ello. Una mente tan distraída y tan abrumada ¿cómo puede centrarse en algo organizado y cuadriculado como puede ser el instituto? ¿Y por qué hacerlo con tantas cosas nuevas y más interesantes que se pueden estar viviendo?

Se puede tratar de baches temporales pero no hay que tomárselo a la ligera. El ser humano es ser de costumbres y de pereza… Hay que encontrar constantemente estímulos nuevos para evitar que una fase transitoria de la vida se convierta en un modus vivendi. Sobre todo cuando se es tan jóvenes, inexpertos y vulnerables.

Descubriendo el mundo

En la adolescencia se empieza a salir, a descubrir el mundo pero sobre todo…a vivir relaciones.

Desde estar tranquilos en casa, en el nido protegido donde los padres te lo hacen todo, donde el entorno está hecho de personas conocidas que, de todas formas, no suponen un riesgo para ellos, de repente los (pre-)adolescentes se ven completamente expuestos a la vida. Desnudos frente al juicio de los demás.

La fuerza de la manada

Imagen: Cellcode.us

Este proceso activa un miedo importante al rechazo y en paralelo una necesidad descontrolada de ser parte de la ‘manada’. ¡El grupo manda!

La presión del grupo ejerce una fuerza que puede ser positiva o negativa. El adolescente adoptará muy a menudo conductas o tomará decisiones con las que no siempre estará de acuerdo. Pero esa presión que vive y que le lleva a necesitar identificarse con un grupo social no es fácil de sostener. Por esta razón es muy importante la elección del grupo de pertenencia. Porque será lo que el adolescente adoptará como modelo conductual e ideológico.

En este sentido padres y educadores deben observar las carencias del adolescente porque serán ellas que podrán causar el sucumbir frente a la fuerza de la manada. Baja autoestima, falta de habilidades sociales, escaso dialogo familiar, limites inadecuados (o ausencia de ellos) en el hogar, timidez y falta de confianza a la hora de expresarse, son los factores principales que llevan un adolescente a caer en la dinámica del grupo de influencia.

Ponte en su piel. El que hasta ayer era un/a niño/a que ni se preocupaba de lo que los demás podían pensar de él o de ella, hoy no para de recibir y elaborar informaciones sobre como el mundo le habla, le mira, le juzga, le critica o le valora. Es un bombardeo que les golpea por todas partes sin parar. Las redes sociales tampoco ayudan. Nada es claro porque todo es nuevo. Todo es una ‘primera vez’.

La falta de experiencia hace que el proceso de aprendizaje sea más articulado. Personalidades fuertes que además se ven respaldadas por una familia sana y solida, tienen menos probabilidades de caer en las dinámicas poco constructivas que se pueden generar en las relaciones entre adolescentes y los grupos de influencia. Pero chavales/as inseguros/as, con baja autoestima, temerosos, indefensos y que además no tienen el apoyo o la estabilidad familiar que necesitan, pueden sucumbir y hasta malamente.

Nada es previsible, no hay escapatoria, hay que transitar esta fase. Es importante observar el proceso sin obstaculizarlo o pretender controlarlo. El control es imposible y desata más rebeldía.

Identidad

El adolescente empieza poco a poco su lucha interna para encontrar su identidad. La influencia del grupo, la afectación causada por los juicios y las criticas, el miedo al rechazo, son todas situaciones que pesan en él debido a que su identidad aún está por descubrir. La lucha que pueda expresar con los padres o con ‘el sistema’, en realidad, es una lucha interna consigo mismo. Es un proceso de autoafirmación que como tal se ve embebido de resistencias y conflictos. A ello se añade el ‘efecto grupo‘ o en casos peores los episodios de bulling. En este caos el adolescente empieza a gritar por su propia independencia.

¿Quién soy y hacia dónde voy? Son preguntas inevitables y cuanto más caos, más desmotivación frente a las obligaciones propias de esa edad.

El adolescente no tiene la culpa de lo que le está pasando. Necesita apoyo.

Lo difícil está en el medio

Es decir…¿ cómo reaccionar frente a este tornado que de repente se despierta en tu casa y va dando (y dándose) ostiazos por todos lados? Hay padres que reaccionan con extrema autoridad. Empiezan con las privaciones, los gritos y las prohibiciones. Esto mata el dialogo y enraíza los conflictos. O bien padres que al contrario temen que los castigos se puedan convertir en un arma de doble filo que aleje los hijos de ellos y que cause un mal mayor.

El termino medio es difícil de identificar, sobre todo porque se tratará de cambiarlo cada día o casi!!

Sustituir la autoridad por firmeza y coherencia, generalmente trae sus frutos. Se educa con el ejemplo, ¿no es cierto? Por lo tanto si se quiere que los hijos cumplan con sus obligaciones y que se hagan responsables de lo que les pertoca, los padres deberán actuar en la misma línea. De lo contrario el caos y la falta de comprensión estarán asegurados. Y que nunca falte el cariño.

Ojo: la aplicación de estos buenos principios no implica que vaya a ser un camino de rosas… ¿Lo sabes verdad?

Las influencias

Crear un circulo de influencias positivas es fundamental. Si no puedes hacer nada para controlar lo que pasa fuera de casa, en el instituto o con su grupo de influencia, pues puedes contrarrestarlo creando otros modelos positivos de influencia. Puede ser una gran ayuda apuntarle a cursos, actividades donde conozca personas diferentes que se unen por un objetivo común. Y que además trabajan juntas para lograrlo. Esto es fundamental porque además ocupa parte de su tiempo y le distrae de las redes sociales, del móvil y más aún del vacío y del caos. Vivir con objetivos y trabajar para lograrlos es crucial para adquirir motivación y autoestima y crear una personalidad propia.

Aprender de ellos 

Durante la adolescencia es importante y diría imprescindible, curiosear en su mundo y compartir esa realidad tan confusa y estrambótica que viven. Hay que mentalizarse con que nuestros mundos son diferentes. Si interpretas sus vivencias o sus discursos desde tu punto de vista, desde tu entendimiento, acabarás dando sermones. Y los sermones en el corto-medio plazo aburren o irritan. No llegan al interlocutor. Sin no se comparten las diferentes maneras de ver la vida, difícilmente se podrá llegar a la comprensión mutua.

Un hijo, muy probablemente, representa lo que unos padres necesitan entender de su propia vida. Al fin y al cabo, si lo piensas, los hijos no paran de retarte a diario. Te presentan constantemente una realidad e intentan provocar una reacción. Como no seas capaz de ver qué necesidad hay detrás de su conducta, difícilmente llegarás a un entendimiento. Recuerda: si tu no te entiendes, ellos no se entenderán. Si tu no cumples con tu palabra y con tus responsabilidades, ellos tampoco lo harán. 

Si un hijo es tu legado al mundo, ¿pues no crees que este legado se merece hacer el salto de la vida que tuviste a la vida que tiene derecho a vivir? ¿Estás dispuesto a aceptar el reto y arreglar lo que en ti está sin resolver gracias a su presencia? Espera a contestar…tomate tu tiempo.

Guiar en lugar que dirigir

¿Difícil verdad? Si hasta ayer corrían a darte un abrazo, se dejaban consolar en lagrimas por una caída de nada o un juguete roto, ahora se convierten casi en an-afectivos y se lo cuentan todo al colega de turno. Y tu eres el dictador que no les dejas vivir y que no entiende nada. 

Pues aprende el arte de guiar y aguanta tus miedos a lo que le pueda pasar. No se los traslades y mantén el tipo hasta cuando ves o te cuenta cosas que no comprendes o que te preocupan. Escúchale activamente, registra las informaciones que te proporciona y utilízalas para guiarle en su mundo y hacia su vida.  Esa misma vida que nunca dejarás de ser compartida contigo si así quieres.

Un verdadero guía te lleva a lo que no conoces, te explica algo de lo que sabe, pero siempre siempre siempre te deja descubrir por ti solo lo que desconoces.

¿Cómo lo ves?

….

De momento lo dejamos aquí y a reflexionar…

Seguiremos más adelante 😉

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Imagen destacada: Cartel película ‘Fuerte Apache’ – Esp. 2017; otras imágenes: Pixabay.com

Autora: Vittoria Veri Doldo ~ Health Coach

Health Energy Coaching

About Health Energy Coaching

Mi nombre es Vittoria Verí Doldo, una entrenadora persistente, intuitiva, optimista. La vida me tiene enamorada y compartir me aporta felicidad. Soy Health Coach, experta en el desarrollo del capital humano (personal y empresarial); el enfoque de mi trabajo es holístico ya que considero la persona como un todo. ¿Qué más decir? ¡Mi trabajo es mi pasión!

6 thoughts on “¿Adolescencia? ¡Huyeeeee!

  1. Muy util, ya mi esposa y yo estamos pasando esa etapa con nuestros hijos y la experiencia, de generar un ambiente de amor, relaciones inter-familiares sanas, apoyarlos en al construcción de sus sueños, generando y promoviendo encuentros entre aquellos que persiguen lo mismo, ha generado una gran estabilidad y a la larga una conquista de nuevas amistades con entorno familiar similar. No significa esto que existan esos conocidos estallidos típicos de la etapa, pero no llegan a ser traumaticos. Si vives en pareja la coherencia como equipo es importante, si eres padre o madre solo, evita las disonancias.

    1. Buenas tardes Luis, agradezco mucho el tiempo que has dedicado en leer el articulo uy que hayas compartido tu experiencia. Sabias palabras las tuyas! Un gran abrazo y qué todo fluya serenamente en tu familia. De nuevo gracias por tu aporte. Un abrazo!!!

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